jueves, 23 de febrero de 2017

RECOMENDACION LORD JIM

UNA EXCEPCIONAL NOVELA DE ACCIÓN Y AMOR, LA RECOMIENDO: JOSEPH CONRAD ESCRIBIÓ ESTO Y ES MEMORABLE




Al igual que otras de las obras de Conrad, Lord Jim es narrada a través del personaje Marlow, quien recita a un grupo de oyentes la mayoría de la historia. La última parte de la novela se narra en una carta que Marlow escribe a uno de los oyentes.
Jim (cuyo apellido nunca es revelado) es un joven marinero británico quien obtiene el puesto de primer oficial en el Patna, una nave que transporta peregrinos que se dirigen a La Meca para el Hajj. El casco de la nave sufre un desperfecto y Jim y el resto de la tripulación abandonan la nave y sus pasajeros. Pocos días después, son rescatados por una nave británica. Sin embargo, el Patna y sus pasajeros también son rescatados y las acciones deplorables de la tripulación son reveladas al público. Aunque toda la tripulación se rehúsa a comparecer a la corte cuando son convocados, Jim se presenta y la corte revoca su certificado de navegación por abandono del deber. Jim se muestra enojado consigo mismo, tanto por su momento de debilidad como por perder la oportunidad de ser un «héroe».

Durante el juicio, Jim conoce a Marlow, un capitán que a pesar de sus dudas iniciales sobre la moral del marinero, lo acepta como amigo, ya que él es «uno de nosotros», y lo ayuda a conseguir un trabajo como ayudante de un abastecedor de naves. Jim trata de mantener el anonimato, pero cuando el oprobio del incidente del Patna lo alcanza, abandona el trabajo que tiene y se traslada más al este.

Tiempo después, Stein, un amigo de Marlow, sugiere contratar a Jim como su representante en Patusan, un asentamiento remoto tierra adentro y habitado por malayos y bugis, en donde su pasado puede permanecer secreto. Con el paso del tiempo, Jim adquiere el respeto de los habitantes y recibe el título de «Tuan» (Lord) al protegerlos del bandido Sherif Ali y del jefe local Rajah Tunku Allang. Asimismo, enamora a Jewel, una joven mestiza, y según sus propias palabras está «satisfecho... casi». Varios años más tarde, Patusan es atacada por un grupo de maleantes liderado por un hombre llamado Brown y, aunque Jim logra repelerlos, Dain Waris, el hijo del jefe de la comunidad buginesa, es asesinado. Jim se presenta ante Doramin, el líder buginés, y acepta voluntariamente que este lo ejecute como retribución por la muerte de su hijo.



El abandono de la tripulación del Patna está basado en hechos reales. El 17 de julio de 1880, el SS Jeddah salió de Singapur con rumbo a Yida con escala en Penang, llevando a bordo a 778 hombres y 147 mujeres y 67 niños, los cuales eran musulmanes de Malasia británica con rumbo a La Meca para el Hajj. El SS Jeddah navegaba bajo bandera británica y la mayoría de su tripulación era de dicha nacionalidad. Durante el viaje se presentaron condiciones meteorológicas adversas y el agua empezó a filtrarse dentro de la nave debido a una ruptura en el casco, por lo que el capitán y sus oficiales abandonaron la nave en un bote salvavidas. Los tripulantes fueron rescatados por otra embarcación y llevados a Adén, en donde declararon que la nave estaba naufragando y que los pasajeros se tornaron violentos. Sin embargo, el 8 de agosto de 1880, un barco de vapor francés se encontró con el SS Jeddah con los peregrinos aún con vida y lo remolcó a Adén. Poco después se realizó una audiencia judicial, al igual que en la novela.1

La segunda parte de la novela está basada vagamente en la vida de James Brooke, el primer rajá blanco de Sarawak.2 Brooke fue un aventurero inglés, nacido en India, quien en los años 1840 consiguió obtener el poder y establecer un estado independiente en Sarawak, en la isla de Borneo.

LIBROS RECOMENDADOS

HUMILDEMENTE ME GUSTARÍA RECOMENDAR ANTIGUOS LIBROS QUE LEI QUE ME HAN PARECIDO GENIALES , COMPARTIRÉ AQUÍ RESEÑAS DE ELLOS Y VEAN SI PUEDEN CONSEGUIRLOS,

"Sin Novedad en el Frente" de Erich Maria Remarque.
 SIENDO NIÑO LO LEÍ Y ME IMPACTO, DESDE EL PRIMER MOMENTO QUEDE PRENDADO DE ESTE ESCRITOR Y BUSQUE MUCHOS MAS LIBROS DE EL Y TODOS FUERON FANTÁSTICOS , COMO "TRES AMIGOS" OTRO LIBRO EXCELENTE.


es  una novela autobiográfica en la que el autor cuenta su propia versión de la Primera Guerra Mundial.
En la novela, el soldado protagonista se llama Paul, es un joven estudiante que pasa de las aulas a las trincheras. Paul nos cuenta en primera persona sus experiencias en la guerra, nos habla de la dureza de la preparación a la que los mandos alemanes los someten para combatir en una guerra cruenta. Nos cuenta también las dificultades que tienen para alimentarse, el frío al que se tiene que enfrentar. A su alrededor ve como van cayendo sus antiguos compañeros de estudios. Muchos mueren. Él consigue ir sobreviviendo en una guerra donde las armas diseñadas para matar de manera más discriminada se están utilizando por primera vez.
Esta novela engancha pese a la dureza des que narra. El hecho de que esté narrada en primera persona, hace el texto más cercano, más realista, más duro incluso. Es una novela que se te va de las manos. Fácil de leer. Esta escrita con un lenguaje sencillo y poético.
No llama la atención que el autor refleje a lo largo del libro una posición pacifista. Cualquiera que hubiera vivido miedo, muerte, hambre y frío en una guerra lo hubiera sido. Sorprendería que tras vivir tantas penurias en las trincheras, el autor defendiera las armas para luchar por unas ideas. ¿Y por qué no desertó entonces? Porque tocaba luchar para salvar el propio pellejo, enterrar a los compañeros muertos, seguir.
La novela es amena pese a ser bastante descriptiva. Y no se queda en las descripciones de los escenarios de la guerra sino que también nos habla de la posguerra. De ese joven que ya tiene 21 años, tres más que cuando se jugaba la vida en las trincheras.

 recomiendo esta novela. Es emotiva, triste, pero esperanzadora pro lo que tiene de antibelicista, cosa que llama la atención si tienes en cuenta que fue escrita en el año 1929. No me extraña que los nazis la hubieran censurado en su día.

El protagonista se nos presenta como un joven decepcionado tras lo vivido en el frente. Es totalmente contrario a la guerra. En la novela está muy bien caracterizado más que por lo que cuenta de sí por lo que cuenta de lo que le tocó vivir en el frente.

El autor describe con todo detalle la guerra de trincheras. Es una guerra distinta a las anteriores formas de batallar, mucho más destructiva. Nos habla de ametralladoras, de gases, de tanques, de la participación de los primeros aviones en las batallas. Nos cuenta como los soldados supervivientes quedaron tocados psicológicamente. Nos habla de un perdida bajo el fuego de las armas.

Pero yo me quedo con el compañerismo, con el buen rollo entre jóvenes condenados a morir. Para mí fue lo mejor del libro. Una reconciliación con el género humano, capaz de lo peor y también de lo mejor. Ves como los soldados de las trincheras se permiten pequeños ratos de ocio, de desconectar de su trágico destino.

Me parece esta novela una de las mejores novelas antibelicistas que hay. Es muy emotiva y tiene descripciones tan crudas como maravillosas por como las cuenta el autor. como he dicho, utiliza un lenguaje lleno de poesía en muchos párrafos.

LA TORMENTA (por Vladimir Nabokov)

CUENTO LA TORMENTA (por Vladimir Nabokov)



En la esquina de una calle cualquiera de Berlín oeste, bajo el dosel de un tilo en plena floración, me vi envuelto en una ardiente fragancia. Masas de niebla ascendían en el cielo nocturno y, cuando el último hueco de estrellas fue absorbido en ellas, el viento, ese fantasma ciego, cubriéndose el rostro con las mangas, barrió la calle desierta. En la oscuridad mate, sobre los postigos de hierro de una barbería, su escudo colgante —una bacía de plata— empezó a oscilar como un péndulo.
Llegué a casa y me encontré con que el viento me estaba esperando en la habitación: golpeaba el marco de la ventana... pero en cuanto cerré la puerta tras de mí, escenificó un reflujo inmediato. Bajo mi ventana había un patio profundo donde, durante el día, las camisas, crucificadas en tendederos radiantes por el sol, brillaban a través de los macizos de lilas. De aquel patio surgían de vez en cuando voces de todo tipo: el ladrido melancólico de los traperos o de los que compraban botellas vacías; a veces, el lamento de un violín lisiado y, en una ocasión, una rubia obesa se colocó en el centro del patio y rompió a cantar una canción tan hermosa que las muchachas se asomaron a todas las ventanas, doblando sus cuellos desnudos. Luego, cuando hubo acabado, se produjo un momento de una quietud extraordinaria, sólo se oyó a mi patrona, una viuda desaliñada, que empezó a gemir y a sonarse la nariz en el pasillo.

Ahora, en aquel patio iba creciendo una penumbra sofocante; luego, el ciego viento, que se había deslizado impotente hasta la profundidad del patio, retomó sus fuerzas, comenzó a alzarse hacia las alturas y, repentinamente, ocupó todo el lugar, sin dejar de subir, en las aberturas ámbar de la pared negra de enfrente, empezaron a aparecer como flechas las siluetas de brazos y de cabezas despeinadas que trataban de alcanzar las ventanas abiertas que el viento disparaba, para cerrar ruidosamente sus postigos y sujetarlos firmemente. Las luces se apagaron. Justo después, la avalancha de un ruido sordo, el ruido del trueno distante, se puso en movimiento, e inició su marcha avasalladora a través del cielo de oscuro violeta. Y, de nuevo, todo se quedó parado y en silencio como se había quedado cuando la mujer acabó su canción, las manos apretadas contra sus amplios senos.
En este silencio me quedé dormido, exhausto por la felicidad de mi día, una felicidad que no puedo describir por escrito, y mi sueño estuvo lleno de ti.

Me desperté porque la noche había comenzado a romperse en pedazos. Un resplandor pálido y salvaje volaba por el cielo como un rápido reflejo de radios colosales. El cielo se rasgaba en un estrépito tras otro. La lluvia caía en un flujo espacioso y sonoro.
Yo estaba embriagado por aquellos temblores azulados, por el frío volátil y agudo. Me encaramé al alféizar mojado de la ventana y respiré el aire sobrenatural, que hizo vibrar mi corazón como un cristal.
Más cerca todavía, de forma más grandiosa aún, el carro del profeta rodaba con estrépito a través de las nubes. La luz de la locura, de las visiones penetrantes, iluminaba el mundo nocturno, las pendientes metálicas de los tejados, los volátiles macizos de lilas. El dios del trueno, un gigante de pelo blanco con una barba furiosa, al viento sobre su espalda, vestido con los pliegues flameantes de un ropaje deslumbrante, se erguía, sacando pecho en su carro de fuego, frenando con brazos tensos a sus enormes corceles, negros como la pez y con crines como un relámpago violeta. Habían conseguido escapar al control de su amo, dispersaban chispas de espuma crujiente, el carro estaba a punto de volcar, y el arrebolado profeta tiraba en vano de las riendas. Tenía el rostro descompuesto por el viento y por el esfuerzo; el remolino, haciendo volar los pliegues de su túnica, dejó al descubierto una poderosa rodilla; los corceles movían sus crines llameantes y galopaban más y más violentamente en un vertiginoso descenso por las nubes. Luego, con cascos de trueno, se lanzaron a través de un tejado brillante; el carro daba bandazos, Elias se tambaleó, y los corceles, enloquecidos al contacto con el metal mortal, volvieron a saltar hacia el cielo. El profeta salió despedido. Una rueda se soltó. Desde mi ventana vi cómo su enorme aro de fuego caía sobre un tejado, cómo vacilaba al borde del mismo hasta caer finalmente en la oscuridad, mientras que los corceles, tirando del carro volcado, ya alcanzaban al galope las nubes más altas; el retumbar cesó, y el resplandor tormentoso se desvaneció en abismos lívidos.
El dios del trueno, que había caído en un tejado, se levantó pesadamente. Se resbalaba con aquellas sandalias; rompió la ventana de un dormitorio con el pie, gruñó, y con un movimiento de su brazo se agarró a una chimenea para sostenerse. Lentamente giró su rostro enfurecido mientras sus ojos buscaban algo —probablemente la rueda que se había desprendido volando de su eje dorado. Luego miró hacia arriba, con los dedos enganchados en su rizada barba, movió la cabeza enfadado —ésta no era probablemente la primera vez que esto le sucedía— y, cojeando ligeramente, empezó a descender con cautela.
Todo excitado conseguí arrancarme de la ventana, corrí a ponerme la bata y bajé a toda prisa la empinada escalera hasta el patio. La tormenta había pasado pero todavía permanecía en el aire una ráfaga de lluvia. Hacia el este una palidez exquisita iba invadiendo el cielo.
El patio, que desde arriba parecía rebosar de densa oscuridad, no albergaba, en realidad, más que una delicada niebla que ya se estaba fundiendo. En el macizo de césped central, oscurecido por la humedad, había un anciano magro, encorvado, vestido con una bata empapada, que no hacía más que murmurar entre dientes y mirar en torno suyo. Al verme, cerró los ojos enfadado y me dijo: «¿Eres tú, Eliseo?».
Yo le saludé. El profeta chasqueó la lengua sin dejar de rascarse la calva.
—He perdido una rueda. Búscamela, ¿quieres?
La lluvia ya había cesado por completo. Unas nubes enormes del color de las llamas se habían agrupado encima de los tejados. Los macizos, la valla, la brillante caseta del perro, flotaban en el aire azulado y soñoliento que nos rodeaba. Buscamos durante mucho tiempo en distintos rincones. El anciano no dejaba de gruñir, subiéndose los faldones de su pesada túnica, salpicándose al pasar por los charcos con sus sandalias, y una gota brillante le colgaba de su gran nariz huesuda. Al hacer a un lado un pequeño macizo de lilas, vi, en un montón de basura, entre cristales rotos una rueda de perfil estrecho que debía haber pertenecido al coche de un niño pequeño. El anciano expresó un gran alivio tras de mí. Presuroso, casi bruscamente, me hizo a un lado y me arrebató el herrumbroso aro. Con un guiño alegre dijo: «Así es que rodó hasta aquí».
Y entonces se me quedó mirando, sus cejas blancas se unieron en un gesto de descontento, y como si se hubiera acordado de algo, dijo con voz impresionante: «Vuélvete de espaldas, Eliseo».
Obedecí, incluso cerré los ojos al hacerlo. Me quedé así durante unos minutos más o menos, pero luego ya no pude controlar mi curiosidad.
El patio estaba vacío, a excepción del viejo perro desgreñado con su hocico canoso que había sacado la cabeza de su caseta y miraba hacia arriba, como una persona, con ojos asustados. Yo también alcé la vista. Elias se había abierto camino hasta el tejado, con el aro de hierro brillando en su espalda. Sobre las chimeneas negras se perfilaba una nube de aurora como si fuera una montaña de tonos naranja, y más allá, una segunda y una tercera. El perro, acallado, y yo observamos juntos cómo el profeta que había alcanzado la cresta del tejado, se alzaba sin precipitación y con toda su calma a la nube y cómo continuaba subiendo pisando pesadamente por masas de suave fuego...
Los rayos de sol alcanzaron su rueda y se convirtió al momento en algo grande y dorado, y también Elias parecía ahora como si estuviera vestido de llamas, que se mezclaban con la nube del paraíso sobre la que seguía caminando siempre más arriba hasta desaparecer en la garganta gloriosa del cielo.
Y el perro decrépito esperó a ese preciso momento para romper su silencio con el ladrido ronco de la mañana. Pequeñas olas cruzaban la superficie brillante de uno de los charcos dejados por la lluvia. La ligera brisa agitaba los geranios de los balcones. Dos o tres ventanas se despertaron. Corrí sin quitarme mis zapatillas empapadas ni mi vieja bata hasta la calle para tomar el primer tranvía que pasara, y levantándome los faldones de la bata, sin parar de reírme de mí mismo mientras corría, me imaginé que, dentro de unos momentos, estaría en tu casa y te empezaría a contar el accidente aéreo de aquella noche y la historia del profeta enfadado que cayó en el patio de mi casa.

miércoles, 22 de febrero de 2017

SINO NO SERIA UN DIOS

PENSANDO UN POCO EN LA VIDA Y EN LO QUE SE NOS OFRECE , DÍA A DÍA, QUE FÁCIL COMO DECÍA BUDA EL HOMBRE QUE NECESITA LA RELIGIÓN PARA SER BUENO NO ES UN BUEN HOMBRE ES UN PERRO AMAESTRADO, PORQUE EL HOMBRE NECESITA CREER EN ALGO PARA SER BUENO O CONSTRUIR COSAS BUENAS, SE DEBE HACER NO PORQUE DIOS LO MANDE SINO, PORQUE SALE DEL CORAZÓN SI LO HACEMOS PORQUE DIOS LO PIDE ES COMO SI OBEDECIÉRAMOS UN MANDATO Y DIOS NO NOS DIO EL LIBRE ALBEDRÍO ? CADA CUAL QUE HAGA SU PARECER QUE ADORE A SU DIOS PERO QUE NO SEA BUENO PORQUE LO AMAESTRARON DEBE SER BUENO SIEMPRE,NO POR MIEDO A NO IR AL CIELO, O POR TEMOR A IR AL INFIERNO, POBRE EL SOBERBIO QUE CREE QUE POR ARREPENTIRSE LUEGO DE UNA VIDA DE MALDAD Y DESENFRENO POR PEDIR PERDÓN IRA AL CIELO, Y EL POBRE QUE VIVIÓ UNA VIDA DE CONDUCTA CORRECTA Y BONOMIA; POR NO SER RELIGIOSO IRA AL INFIERNO, RIDÍCULA CONCLUCION DE LAS IGLESIAS, EL PADRE AZUL NO QUIERE ESO, DIOS PERDONA A LOS JUSTOS Y A LOS PECADORES NO CASTIGA NO DEBEMOS CREER EN UN DIOS ASI DIOS NOS AMA A TODOS CRISTIANOS, CATÓLICOS, JUDÍOS, MUSULMANES, BUDISTAS, HINDUISTAS, SINO NO SERIA UN DIOS
PARA QUE BUSCAR A DIOS, SI EN LOS BOSQUES DIOS NOS MUESTRA EL CAMINO DE RECTITUD Y PAZ, EN LA NATURALEZA ESTA DIOS
QUE ALEGRÍA, CUANDO ALGUIEN QUE QUEREMOS NOS DEMUESTRA SU AMOR,ES ALGO INMENSO LO QUE SIENTE EL CORAZÓN, CUANDO SENTIMOS Y PALPAMOS EL AMOR DE LOS DEMÁS HACIA NOSOTROS, ES ALGO TAN DULCE TAN RECONFORTANTE, EL AMOR DE NUESTROS HIJOS, AMIGOS, FAMILIARES, POR ESO NO DEJÉIS DE DEMOSTRAR EL AMOR A TODOS , PORQUE QUIZÁ CUANDO QUERAMOS HACERLO PUEDE SER TARDE, NUNCA DEBEMOS PERDER LA OPORTUNIDAD, DE DECIRLE A QUIEN QUEREMOS ESO MISMO, QUE LO AMAMOS, QUE LOS QUEREMOS, QUE LA VIDA SE BAZA EN EL AMOR, Y CUANDO NO DAMOS AMOR TAMPOCO LO RECIBIMOS, AMEMOS A TODOS, COMO NOS AMAMOS A NOSOTROS MISMOS, COMO DIJO UNA VEZ JESUS.

50 SOMBRAS DE GREY(mas oscuras)


BUENO COMENTAMOS ESTE DESASTRE LA VERDAD
 ESTE LIBRO  NO LE GUSTO A NADIE


En medio de todos los nudos retorcidos de satén que adornan "50 sombras más oscuras", ninguno vale tanto la pena desenredar como los enredados absurdos de su dominador, Christian Grey.

Es un coctel de dinero, abdominales y juguetes sexuales singularmente ridículo. "El término correcto es un sádico", dice él mismo en "Fifty Shades Darker", la segunda película de una trilogía basada en las populares novelas eróticas de E.L. James.


Grey compra sus compañías, vuela en helicópteros, sabe usar ganchos para pezones. Es como una mezcla de James Bond y Dirk Diggler, ambos guapos y sucios, pero carente de humor. Otras figuras masculinas de fantasía más plausibles incluyen a los Backstreet Boys y Roger Rabbit.


"Fifty Shades Darker" se adentra en los demonios y traumas del señor Grey, interpretado por Jamie Dornan. Gran parte de la diversión de la película es ver a Dakota Johnson, como la comparativamente normal Anastasia "Ana" Steele, tratando de actuar junto a un galán retorcido que se despierta para ejercitarse en un potro de gimnasia y que conoce a todos los peluqueros de Seattle. Ocasionalmente ella le implora que deje de comportarse tan raro, pero no lo suficiente.
Luego conocemos un poco del pasado de él y esto provoca algunos de los momentos de humor accidental más graciosos de la película. En la habitación de su infancia vemos una fotografía de un adolescente Christian frente al Taj Mahal y sorprendentemente un afiche de "The Chronicles of Riddick". El afiche queda de fondo en una importante escena y las preguntas que genera perduran mucho tiempo después. ¿Es una clave que Christian sea fan de Vin Diesel? ¿Fue un gusto pasajero o Christian — ese enigma sexual que viaja por el mundo— se siente igualmente emocionado por las siguientes entregas de "Riddick"? Realmente nunca descubriremos los misterios de Grey.

"50 sombras más oscuras", que mantiene una paleta blanca como la azucena pese al título, retoma la acción tres semanas después del final de la película anterior. Tras su separación, Christian trata de reconciliarse con Ana prometiéndole que está listo para una relación más "vainilla", luego que la violencia de sus deseos carnales la asustaran. "Quiero renegociar los términos", le dice, definitivamente hablando como un ser humano.

La pareja rápidamente regresa a sus andadas. Se ducha, se sube a elevadores, se vuelve a duchar. Las escenas de sexo son un poco más calientes y los esculturales cuerpos de Johnson y Dornan están a la altura del trabajo. Pero el punto de vista cambia un poco.

El director James Foley ("Glengarry Glen Ross", "At Close Range") tomó las riendas que dejó Sam Taylor-Johnson, quien tuvo choques con James. Mientras la autora quería que las cintas se adhirieran por completo a su, ejem, prosa, Taylor-Johnson tuvo las agallas de tratar de mejorarla y logró un éxito parcial. "Cincuenta sombras de Grey" fue mejor de lo esperado.

No se puede decir lo mismo de "50 sombras más oscuras", el tipo de película que solo hace reír por sus fallidos intentos dramáticos. No solo se reemplazó a Taylor-Johnson, el guion fue escrito por el esposo de James, Niall Leonard. Al final queda como una secuencia de simulaciones de erotismo interrumpidas con adornos de melodrama que llegan (y son rápidamente descartados) como invitados no deseados en una habitación. Un jefe abusivo (Eric Johnson) interpreta a un villano (mediocre) para el controlador Christian. Una figura del pasado (una Kim Basinger infrautilizada) le advierte a Ana que su novio sólo estará contento con una obediencia total.

Las películas han estado tan carentes de sexo en los últimos años que uno quisiera poder apoyar el erotismo ligero de "Fifty Shades". Pero Foley se ha despachado con un elemento clave de las relaciones, el jugueteo, y sofoca las escenas de sexo filmadas convencionalmente con música. Un encuentro está envuelto en uno de los afrodisiacos más cuestionables: Van Morrison.

La verdadera fuerza dominadora aquí es, como en la cinta previa, Johnson y las palpitantes fluctuaciones en el corazón de Ana. ¿Por qué entonces "Fifty Shades of Grey" le pertenece a Christian? La película no se detiene en la experiencia de Ana; ella pasa la mayor parte del filme defendiéndose de la psicología de Christian. Ana, quien trabaja en la industria editorial, dice sentirse arrastrada por Emily Bronte y Jane Austen, pero nunca la vemos leyendo un libro. Pero ella es la que debería estar en control.